Mediante este estudio longitudinal, se procede a la evaluación y valoración de las funciones cognitivas superiores de adultos mayores de 65 años, con el fin de determinar factores o indicadores de deterioro cognitivo/demencia, su tipología y evolución, para poder, a nivel clínico, intervenir y preservar o enlentecer el deterioro de las capacidades y autonomía de la persona.
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